
Los ruidos en las rodillas son habituales al hacer deportes o entrenar en el gimnasio. Durante las sentadillas, las estocadas o simplemente al correr se pueden oír esos crujidos, pequeños estallidos o crepitaciones que nos ponen en alerta.
Pensando en la salud de nuestras rodillas, muchas veces nos detenemos cuando oímos algunos de estos sonidos, aunque varios de ellos son normales y no indican nada malo con estas articulaciones tan importantes.
Sin embargo, es necesario prestarles atención -en particular si están acompañados de dolor en la rodilla- para saber detenernos a tiempo y evitar males mayores.
Causas de los Ruidos en las Rodillas
- Liberación de la articulación: en ocasiones la articulación está un poco fuera de lugar y, al ubicarse correctamente debido al esfuerzo del ejercicio, produce un sonido muy audible. Es similar al que se oye al «tronar» los dedos de las manos;
- Liberación de bolsas de aire: debido al movimiento constante al que son sometidas las rodillas, se pueden formar pequeñas burbujas de aire en el líquido sinovial (lubricante) que rodea al cartílago de la rodilla. Cuando se libera el aire puede producir un pequeño y característico estallido;
- Rozamiento entre tendones y/o ligamentos: en ocasiones los tendones y o los ligamentos se deslizan de sus posiciones, produciendo un rozamiento con el hueso que genera un sonido al reubicarse;
- Microrroturas en el tejido de la rodilla: desgarros microscópicos que se producen en alguno de los tejidos de la articulación: en el cartílago, los ligamentos o los tendones.
Si no experimentas dolor, inflamación o incomodidad cuando oyes estos sonidos, es poco probable que debas preocuparte.
Pero si tienes dolor, la rodilla se inflama o sientes incomodidad en la articulación uno o dos días después, el ruido en las rodillas puede ser indicador de un problema más serio:
- Rotura de menisco;
- Rotura de ligamento;
- Desgaste del cartílago;
- Artritis, etc.
Si tienes dolor, inflamación o incomodidad, consulta con un médico especialista en deportes de inmediato.
Una lesión o afección en la rodilla puede tener efectos negativos a largo plazo si no es tratada a tiempo.
Cómo Cuidar de tus Rodillas al Entrenar
Existen formas de evitar o reducir las probabilidades de sufrir problemas en las rodillas, que tú puedes aplicar al entrenar:
- Utiliza la técnica correcta: aprende cómo ejecutar los movimientos con seguridad antes de agregar más intensidad o peso al ejercicio. Ya sea que hagas sentadillas o estocadas, un deporte o tan solo trote, una mala técnica puede causar dolor y problemas de rodilla.
- Fortalece tus piernas y articulaciones: cuando un músculo es débil, el cuerpo busca compensar transfiriendo la tensión hacia zonas que ya está estresadas. Si todos los músculos de tus piernas están fortalecidos, tus rodillas estarán mejor protegidas. Lo mismo vale para las articulaciones de la pelvis y de los tobillos.
- Calienta y haz estiramientos: si comienzas un ejercicio pesado o intenso sin calentar y estirar de forma apropiada, la rodilla puede sufrir daños. Los movimientos bruscos y la falta de lubricación propios de la falta de calentamiento y estiramiento previo pueden conducir a lesiones en las rodillas.
- Usa un buen calzado: si utilizas unos tenis poco apropiados, las rodillas pueden sufrir ya que se verán obligadas a compensar la falta de estabilidad, balance y agarre. Invierte en un buen calzado que se ajuste a tu pie y al deporte que practicas.
