
En base a la cantidad de neuronas y la cantidad de conexiones promedio que pueden establecerse entre ellas, se estima que nuestro cerebro es capaz de producir durante la vida una cantidad de pensamientos mayor a los átomos existentes en el universo.
De esa cantidad inimaginable, 50.000 a 70.000 suceden cada día. Un 95% de los pensamientos diarios están referidos al pasado y al futuro, lo que deja un triste 5% de pensamientos referidos al presente, el momento que en realidad estamos viviendo.
Pero lo peor es que, según diferentes estudios, alrededor de un 80% de nuestros pensamientos diarios son negativos.
Pensar que no podremos con un examen, con un informe del trabajo, que la reunión con los vecinos solo traerá problemas, que no tenemos futuro con nuestra pareja, que nada de lo que hacemos termina bien, y toda una variedad de pensamientos negativos son habituales.
Muchos de estos pensamientos se basan en condicionamientos pasados («Soy gordo por naturaleza, no puedo perder peso.») y programaciones que nuestro entorno o nosotros mismos nos hemos impuesto («Si no consigo ese trabajo, habré fracasado.»).
El problema es que estos pensamientos negativos nada tienen que ver con la realidad y solo sirven para limitar nuestro potencial.
Son tan dañinos que es necesario montar guardia en nuestras mentes y estar atentos a qué pensamientos negativos tenemos habitualmente y qué cosas dejamos entrar a nuestra mente. Debemos tomar el control acerca de cómo interpretamos lo que nos sucede y aprender a extraer experiencias positivas, en lugar de solo lo negativo.
Muchos de nuestros pensamientos son tan habituales y familiares que ni siquiera los cuestionamos («Soy malo en todos los deportes.»). Para poder evitarlos, debemos ser conscientes de ellos. Al principio costará trabajo, pero a medida que practiques estas simples reglas, será más sencillo.
3 Pasos Para Eliminar Los Pensamientos Negativos
- #1 – Tomar consciencia de nuestros pensamientos
Para poder eliminar los pensamientos negativos, en primer lugar debes ser consciente de ellos. Si los dejas pasar sin detenerte a observarlos, tan solo sentirás las emociones que generan esos pensamientos negativos.
Hasta que automatices esta técnica para eliminar pensamientos negativos, tu tarea será prestar atención a tus pensamientos.
- #2 – Evaluar nuestros pensamientos
Una vez conseguimos ser conscientes de nuestros pensamientos, debemos observarlos y determinar -objetivamente- cuánta verdad hay en ellos y qué tan útiles son.
¿No vas al gimnasio porque tienes unos kilos de más y temes que los demás se burlen? Pues, un gimnasio es un lugar donde mucha gente va precisamente para ponerse en forma. Es una gran motivación ver gente que se esfuerza al igual que uno. Tendrás más posibilidades de perder peso en un gimnasio lleno de gente que ejercita que quedarte en casa, deprimido, con una bolsa de patatas fritas y un refresco.
¿Tomas alcohol y comes cosas que sabes son dañinas, solo porque los demás insisten? La gente que en verdad te aprecia te apoyará cuando sepan que buscar mejorar tu calidad de vida evitando el alcohol, el cigarrillo o alimentos no saludables. No te obligarán a hacer algo que no deseas.
- #3 – Detenernos y corregir
Una vez que somos conscientes de un pensamiento que evaluamos como negativo, destructivo o que nos limita. Es momento de detenernos en él y observarlo con profundidad, intentando determinar qué nos llevó a pensarlo y qué debemos cambiar en nuestra mente para transformarlo en un pensamiento positivo, constructivo e inspirador.
Esto requiere de tiempo y práctica, por lo que no hay que desanimarse si cometemos errores al principio o preferimos dejar escapar un pensamiento negativo sin someterlo a juicio.
Todo comienzo es difícil, pero el tiempo nos permitirá mejorar y convertir en realidad esos pensamientos positivos que hemos creado a partir de los negativos.
«Sí puedo formar el hábito de comer saludable y ejercitar cada día. Sí puedo superar ese examen, porque me he preparado para ello. Sí puedo obtener un mejor trabajo, porque estoy capacitado.»
Ese pensamiento positivo nos motivará a actuar, y esa acción nos llevará a hacer realidad lo que nuestra mente ha pensado.
Para finalizar, nada mejor que las sabias palabras de Mahatma Gandhi:
«Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.»
